Hoy se desarrollará la cámara Gesell al alumno del colegio Tulio García Fernández cuyos padres denunciaron abuso, aparentemente, por un empleado de la institución. Esta pericia puede convertirse en la clave para que los fiscales de Delitos contra la Integridad Sexual, María del Carmen Reuter y Fernando Blanno comiencen a formalizar la acusación contra el principal sospechoso del delito.
La cámara Gesell es la herramienta mediante la cual una psicóloga, a través de una serie de juegos, abordará el tema con la víctima y a partir de eso se irá conformando su declaración. La entrevista se realiza en una sala especial, en la que la profesional y el niño están siendo grabados para que el testimonio quede registrado y la víctima no deba repetirlo en cada instancia (así se evita una revictimización). A su vez, las partes están presenciando la entrevista en una sala contigua sin que el menor pueda verlos.
El sospechoso, de 60 años, que sería personal no docente del colegio, fue notificado y deberá presenciar esta pericia en la sala contigua. La fiscala había pedido su detención, pero el juez interviniente la rechazó hasta tanto se aporten más pruebas en su contra (la Gesell podría ser una). La víctima le habría dicho a su padre que esta persona era un “hombre malo”, y el progenitor aportó los datos para que se hiciera un retrato hablado.
Según trascendió, el sospechoso fue apartado de su función en el colegio y trasladado a una casa salesiana de El Cadillal, donde permanece vigilado. Se pondría a disposición de la Justicia.
Además de establecer al agresor, con la Gesell se podría determinar en qué lugar ocurrió el hecho, para eso, la psicóloga dispondrá de un croquis y de fotografías del establecimiento educativo.
A través de otra pericia, los investigadores presumen que el ataque existió, puesto que encontraron un pelo que será sometido a estudios de ADN. También habrían determinado que no hubo acceso carnal.